La sátira del Medio Oeste
Harry Sinclair Lewis nace el 7 de febrero de 1885 en Sauk Centre, Minnesota, un pueblo agrícola del Midwest que acabará convertido —trasfigurado, maquillado, disfrazado— en Gopher Prairie, el escenario ficticio de Main Street (1920), la novela que lo hace famoso a los treinta y cinco años. Estudia en Yale, viaja por Europa, malvive como periodista y escritor de encargos hasta que Main Street lo consagra de golpe: el retrato ácido de una esposa progresista atrapada en la asfixia moral del pueblo pequeño estadounidense.
Los cinco años siguientes producen cuatro novelas clave de la literatura americana: Babbitt (1922), sobre el ejecutivo inmobiliario de una ciudad inventada (Zenith) y las contradicciones morales del éxito; Arrowsmith (1925), el médico investigador entre el idealismo y el capitalismo farmacéutico —rechaza el Pulitzer—; Elmer Gantry (1927), el predicador evangélico hipócrita que escandaliza al país protestante; y Dodsworth (1929), sobre la quiebra matrimonial de un magnate americano en Europa.
En 1930 es el primer estadounidense en recibir el Nobel de Literatura. El discurso que pronuncia en Estocolmo, The American Fear of Literature, es un ajuste de cuentas con la crítica y la academia de su propio país, a quienes acusa de provincianismo intelectual. El premio resultó polémico: muchos consideraban que Theodore Dreiser lo merecía más. Pero el gesto del Nobel fue simbólico: reconocía a la generación americana del siglo XX como una literatura mundial por derecho propio.
El Lewis posterior a 1930 nunca alcanzó la altura crítica de sus obras mayores. It Can't Happen Here (1935), novela distópica sobre un presidente fascista estadounidense, tuvo una segunda vida en el siglo XXI como texto premonitorio. Pero los años cuarenta fueron de alcoholismo, matrimonios rotos y producción irregular. Muere en Roma el 10 de enero de 1951. Deja una obra desigual pero irrenunciable: sin Lewis, la sátira americana —de Roth a Franzen— habría tenido que inventarse los instrumentos desde cero.